martes, 20 de enero de 2015

ANTHYLLIS CYTISOIDES (Albaida) MUY EXTENDIDA POR EL CAMPO DE MOLINA. Fotos entre diciembre y abril

La albaida (en otros sitios llamada también boja y boja albaida) es una planta muy común y por ello tal vez menos apreciada. Sin embargo cuando está en floración es realmente vistosa y bonita con su multitud de flores amarillas agrupadas a modo de espiga a lo largo de las numerosos tallos erectos cubiertos de pelos cortos y vellosos que le dan un color ceniciento. Habitualmente alcanza el metro de altura, pero las he visto que superaban los dos metros. Las hojas son simples en la base con forma linear a elíptica, en las partes altas trifoliadas, con los foliolos de oblongos a lanceolados siendo el central mucho más grande. Las flores aparecen en grupos de 2 a 4 por bráctea que suele ser más larga que las flores. El cáliz es pubescente, con forma de tubo y dientes agudos. Se encuentra en matorrales termófilos abiertos, a veces en taludes, preferentemente calcícola, también en yesos, más ocasionalmente en esquistos y arenales costeros. Se distribuye por el Este y Sur de la Península (más escasa en Cataluña), Baleares, Sur de Francia y Norte de Africa. Florece de septiembre a julio. Es una planta que ha tenido múltiples usos: en la región Valenciana parece ser que se con sus cenizas se hacía una pasta y se enviaba a Burano para la fabricación de su cristal, posiblemente por su alto contenido en sílice (comunicación personal de Antonio Vizcaíno Matarredona). En Murcia se ha utilizado para "embojar" los gusanos de seda, es decir, poner ramas de boja (albaida) alrededor de los zarzos donde se criaban los gusanos de seda para que se subiesen a éllas y formasen ahí sus capullos. Se usa como ornamental, como planta melifera y se ha usado en medicina popular contra el asma y los resfriados, si bien hay que tomar precauciones ya que es una planta tóxica.